¡Potencia tu concentración!

¡Potencia tu concentración!

Es muy común escuchar en una competición a un entrenador pedirle a algún deportista: “¡Concéntrate!” El problema es, si no sabes exactamente en qué debes concentrarte o nadie te ha explicado cómo, ¿cómo vas a concentrarte? ¿Cómo vamos a desarrollar la confianza y concentración?

Desarrollar la confianza y la concentración no es una tarea fácil, no es cómo que me falta un poco de sal en la comida y por tanto le echamos un poco más. El deportista debe poner de su parte y deberemos practicarlo durante los entrenamientos, pero siguiendo estas pautas podremos conseguir mejorarla

Desarrollar destrezas de alto nivel con ejercicios de práctica.

Desarrollar destrezas de alto nivel con ejercicios de práctica. “Lo más importante es tener la creencia al inicio de cada torneo de que puedes ganarlo. Muchos jugadores no tienen eso, pero los mejores sí”.

Un deportista no suele nacer con esa creencia, pero es algo que desarrollas en parte por los hábitos de entrenamiento.  El primer paso hacia el desarrollo de la confianza es usar el establecimiento de metas, el registro de rendimiento o autoevaluaciones y los criterios de dominio para desarrollar destrezas deportivas básicas a alto nivel.

Creo que para un deportista de alto nivel es básico el saber autoevaluarse, tanto a nivel entrenamientos como a nivel competitivo. ¿Porqué? Muchas veces un deportista se queda sólo con sus errores, con aquello que ha hecho mal, dejando totalmente de lado lo que sí hizo bien; también nos vamos a encontrar el ejemplo contrario, deportistas que por su ego piensan que todo lo han hecho bien, y no ven sus errores, “echan balones fuera”. Por eso creo que es necesario que un deportista aprenda a sacar conclusiones sobre lo que ha hecho bien en un entrenamiento o competición y sobre lo que debe mejorar de las mismas situaciones.

Enseñar a orientarse hacia los estímulos correctos

Supongamos que un deportista muestra un rendimiento inconsistente durante un entrenamiento. Puede estar experimentando dificultad para centrarse en los estímulos correctos.

Soy muy partidario del uso de objetivos de rendimiento durante los entrenamientos, para dirigir nuestra atención a lo que tenemos que hacer, y eso nos acabará llevando a obtener un mejor rendimiento.

Siempre que le explico a un deportista sobre cómo debe ponerse objetivos semanales, les hablo del “camino”: cuando les preguntas ¿Qué objetivo te pones para el entrenamiento de hoy o para ésta semana de entrenamientos? Normalmente te dicen aquello que quieren conseguir, el resultado de su conjunto de acciones ya sea durante el entrenamiento o durante la semana. Después de eso, siempre viene mi pregunta: “Bien… y, ¿Qué depende de ti para conseguir eso? ¿Qué puedes hacer tú para que eso sea más probable que ocurra?” Y aquí es cuando te dicen las acciones o estímulos importantes, que son en realidad sus objetivos reales, que le llevarán a conseguir el resultado que ellos quieren conseguir. Ejemplo concreto de fútbol sala:

-“Quiero conseguir hacer más 1vs1 en banda”.

-“Genial, y ¿qué determina que hagas más 1vs1? ¿Cuándo lo haces en más ocasiones?”

-“Pues cuando veo que el pívot está en la diagonal es porque tengo espacio en banda, con lo cual suelo hacerlo más. Además, tengo que fijarme en si mi defensora tiene ayudas o no.”

– “Por tanto… En qué te debes fijar cuando vayas a recibir el balón?”

-“En dónde está el pivot y si mi par tiene ayudas”.

-“Si te fijas en eso, ¿es más probable que tengas más opciones de hacer 1vs1 verdad?”

-“Si claro”

-“Pues ahora ya sabes cuáles son tus objetivos para esta semana, los cuales te llevarán a mejorar tu toma de decisión y seguramente te darán mayor oportunidad de hacer 1vs1 en banda.

Transferir el control de destrezas deportivas desde las reglas a los estímulos naturales.

“Sentir que la destreza fluye de forma automática”. Las destrezas que ocurren durante el rendimiento óptimo probablemente sean tan bien ensayadas por el deportista que no tiene que pensar en los aspectos técnicos de esas destrezas.  Al principio es normal que la conducta de una persona se vea rígida y mecánica, pero poco a poco debe salir de forma cada vez más natural. En este caso puede ser muy útil el uso del autodiálogo o las verbalizaciones.

Al principio podemos usar las verbalizaciones para estar centrados en los movimientos que tenemos que hacer como “hombro izquierdo hacia atrás” o incluso recordar nuestro objetivo para esa sesión, que podría ser relacionar un gesto con una conducta (limpiarme las zapatillas al cometer un error, para asociar ese gesto con “limpiar” mi cabeza, dejar el error atrás e introducir un pensamiento que tú elijas, como tu objetivo, qué voy a hacer justo ahora, frase motivadora…) y poco a poco ir reduciendo hasta la mínima expresión estas verbalizaciones para no tener que pensar y que el movimiento o aquello que estemos entrenando vaya saliendo cada vez de una forma más natural (por ejemplo esos gestos de los que hablamos, al inicio del aprendizaje, obligarse mucho a usarlos para que se vayan automatizando y que con el paso del tiempo salgan de forma natural, sin pensar).

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