La comunicación con el adolescente

La comunicación con el adolescente

La transición de niño/a a adolescente conlleva una serie de cambios no sólo lo físicos, si no que, además, los menores deben desprenderse de su condición de niño/a teniendo que afrontar diversas situaciones para las que no están preparados/as pero que tienen que aprender a superar para así, fortalecer su proceso de maduración.

Como padres y madres, debéis saber de la importancia que tiene el hecho de desarrollar una buena comunicación en la que el adolescente pueda expresarse de forma libre, sintiéndose comprendido/a y, sobre todo, sintiéndose escuchado.

Pautas para trabajar la comunicación con los adolescentes

  • Diferenciar entre comunicación fluida e interrogatorio

Hay que preguntar sobre temas que sean de interés para el menor sin que sea un ejercicio de pregunta-respuesta sin el menor contenido. Es decir, hay que hacer pocas preguntas y llevar a cabo una escucha activa.

  • Potenciar que sea el propio menor el que resuelva una determinada situación, aunque se equivoque

Utiliza preguntas abiertas, guíale o aconseja entre determinadas posibilidades. La prisa o impaciencia por resolver una situación o la creencia de que lo que el adulto piensa es lo más adecuado no beneficia al proceso comunicativo.

  • El adolescente debe percibir que tiene un espacio para expresar su opinión

Crea un espacio sin distractores (móvil, televisión…), ten en cuenta tu lenguaje no verbal y tómate el tiempo que sea necesario.

Deja que hable, asiente con la cabeza y muestra señales de que le estás entendiendo. Además, evita hacer reproches o utilizar frases impositivas como: “deberías…” o “tendrías que…”.

  • Trabajar la empatía

Ten en cuenta que ellos viven las situaciones con más intensidad, por esa razón, trata de ponerte en su lugar e intenta entender la importancia que el adolescente está dando a una determinada conversación.

  • Comprender y apoyar en el caso que haya que solucionar un problema

El menor debe percibir que el adulto va a estar ayudándole en caso de que sea necesario y que lejos de inmiscuirte, formas parte de su proceso crecimiento.

  • Gestionar las emociones

No dejes que las emociones precipiten acontecimientos. Escucha, utiliza los silencios y da tu opinión de forma asertiva.

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