La adolescencia en el deportista

La adolescencia en el deportista

Imagínate que mañana tienes un examen muy importante, que llevas todo el día en el colegio, que además anoche te quedaste estudiando porque si no hoy no tendrías mucho tiempo y que esta tarde también tienes entreno porque te hacen doblar con el segundo equipo. No se tú, pero yo solo de leerlo ya me ha dado la sensación de que no llego a todo. Esta sensación suele aparecer entre aquellos adolescentes que, además de estar estudiando, practican deporte varios días a la semana y también compiten.

Poder llevarlo todo al día y además poder dedicarse tiempo a ellos/as mismos/as, así como a su entorno, es tarea complicada. Además, en algunas ocasiones, al grupo de iguales les puede resultar complicado entender el nivel de compromiso de aquel o aquella que practica deporte. Por eso, es muy común que se relacionen más con aquellos/as que forman parte de su equipo o del contexto deportivo.

Teniendo estos aspectos en cuenta, es importante que se tenga presente la organización, los buenos hábitos diarios y un trabajo integral donde no únicamente se trabaje la parte deportiva, si no que se tenga en cuenta su contexto y sus necesidades como adolescente.

Respecto a la organización, se recomienda seguir una pauta de estudio diario, siguiendo un horario donde estén apuntadas las tareas que se deben realizar sin llegar a saturarse. Así mismo, es importante que quede definido que tiempo dedicará a su familia y amigos/as, así como a hobbies que pueda tener más allá del deporte. No se trata de hacer un horario inamovible, si no que determine cuanto rato aproximado se va a dedicar a cada aspecto, dejando un margen de cambio para posibles imprevistos y para poder ir ajustándolo a las circunstancias. Si no es así, puede causar frustración, ya que puede hacerles creer que no se ha cumplido con lo que se tenía que hacer ese día.

De la misma manera, incorporar y mantener unos buenos hábitos de sueño y de comidas es primordial para poder rendir en todos los ámbitos: social, escolar y deportivo. Cuidarse es la clave para poder dar el máximo de nosotros/as mismos/as. Por eso, procura y ayuda a que el adolescente duerma las horas recomendadas y siga una dieta equilibrada de la cuál el/ella sea consciente y forme parte, teniendo presente que el llevarlo a cabo le ayuda, tanto en su rendimiento como en su estado de ánimo.

Y por último, con trabajo integral me refiero a que no debemos dirigirnos a ese/a deportista como: ¡ei, mira, el/la deportista de la clase”. Es evidente que el deporte forma parte de su vida, pero no es lo único que le define. Por eso es importante tener en cuenta su contexto y su entorno, para poder mostrarnos receptivos/as y empáticos/as a la hora de poder ayudar. Debemos tener en cuenta que su día a día influye en el deporte y viceversa, para que así pueda conocerse más allá del deporte y vea que es importante rendir en todos los ámbitos.

Tener presente estos aspectos, pueden ayudar a desarrollar de manera óptima los retos que conlleva ser adolescente y es la mejor manera de no faltar a entrenar porque se tiene que estudiar, y no dejar de estudiar porque hay que ir a entrenar.

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