Ojo con las expectativas

Ojo con las expectativas

Las expectativas hacen referencia a lo que creemos que pasará en un futuro, cuál será el resultado de la competición, cómo será su rendimiento, si se volverá a lesionar, etc. Todos los deportistas tienen expectativas, lo importante es que estén ajustadas a la realidad, y, por tanto, que sean realistas. 

A diferencia de las metas y los objetivos que tienen un papel más motivante y que nos ayudan a dirigir la conducta hacia aquello que queremos conseguir, las expectativas están más relacionadas con la ansiedad anticipatoria y la presión.

Las expectativas generan más presión en los deportistas, sintiendo que deben cumplirlas para no decepcionarse a ellos mismos y al entorno. En consecuencia, esa expectativa se convierte en miedo a fallar, imponiéndose a sí mismos “no puedo fallar”, lo que impide centrar la atención en aquellas cosas y estímulos que sí les ayuden a tener un buen rendimiento. Es decir, centrarse en la tarea y en aquellos que depende exclusivamente de ellos. 

Muchas veces las expectativas están formuladas en términos de obligación “tenemos que ganar” “no podemos fallar”, indicando que debemos hacerlo sí o sí, y como hemos comentado, estas imposiciones suponen un aumento de la presión en los deportistas que hace que estén más centrados en no fallar y en el resultado, que en la tarea. Resulta más adaptativo plantearlas en términos de deseo, de querer conseguir algo, es decir, “nos gustaría ganar”, facilitando que se ponga el foco de atención en aquello que deben hacer para poder ganar. 

Por otro lado, si se plantean como una obligación y no se cumplen, la frustración será mayor, por qué no se ha podido cumplir con esa imposición. En cambio, al plantearlas en forma de deseo, ayudará a una mejor gestión de la frustración.   

Por otro lado, estás expectativas pueden venir por el propio deportista, pero también por la familia y entrenadores, quienes a menudo pueden llegar a presionar en exceso al deportista que puede llevar a una bajada del rendimiento. Hay que ser consciente de que mensajes se lanzan y en lugar de presionar, se debería crear un entorno en el cual el deportista se sienta seguro y apoyado, independientemente del resultado. 

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