Entrenar y estudiar, misión posible

Uno de los temas que más suele inquietar a los padres de jóvenes deportistas y también a sus entrenadores, ya que conforme pasa la temporada van sufriendo las bajas y ausencias de jugadores que sacan malas notas y son castigados.

La dificultad de llevar estos dos proyectos adelante consiste en la poca cantidad de tiempo del que se dispone para estudiar durante la temporada y, por otro lado, para ir a los entrenamientos y competiciones debido a los trabajos, exámenes o clases.

¿Podrán ser capaces de llegar a todo? Esta es la incertidumbre que rodea a las familias, y aquí es donde la ayuda de los adultos resultará fundamental para que esto sea más fácil.

Tienen que aprender a compaginar su deporte con los estudios, ambas necesitan tiempo y compromiso por lo que supone un esfuerzo añadido para cumplir con ambas cosas.

Si se quiere ser extraordinario, se tiene que hacer cosas extraordinarias. Eso le decía el entrenador de Carolina Marín cuando tenía que sacrificar cosas de su día a día por entrenar. No le falta razón. Una carrera deportiva es muy bonita, pero necesita mucha implicación.

Por otro lado los estudios, ese plan alternativo paralelo tiene que seguir funcionando ya que todos sabemos que vivir del deporte es algo que muy pocos pueden disfrutar, y aunque así fuera, se acaba pronto y la vida sigue. Trabajar en un plan B desde los inicios aportará seguridad y control en un camino que nunca se sabe cómo evolucionará.

La clave está en encontrar el equilibrio entre ellos para no tener que decidir por una u otra, esto se conseguirá siendo positivos, disciplinados  y comprometidos con los objetivos que nos marquemos.

Todos sabemos que el practicar deporte aporta una multitud de beneficios pero aun así no les garantiza un futuro laboral, motivo por el que tenemos que sensibilizarlos desde sus inicios sobre su importancia y la trascendencia que tendrá en su futuro si estudian ahora.

Planificar el tiempo

La primera regla y más importante es que se puedan organizar el tiempo, al compaginar deporte y estudios no dispones de mucho, y se trata por ello de que lo aprovechen al máximo. 

La herramienta ideal para ello es la de diseñar un horario donde quede reflejado sus tareas, horas dedicadas al estudio diariamente y también el espacio libre que queda para otras actividades, respetando las horas de sueño para descansar y poder rendir tanto en la escuela como en el deporte.

Esto nos ayudará a crear un hábito, igual que las rutinas de entrenamiento, que nos facilitará el aprovechamiento del tiempo que dedico a cada cosa y a mantener la atención focalizada en aquello que realmente es importante.

Calidad mejor que cantidad

El aprovechamiento de las clases será clave. Si el niño está atento en el aula, luego tendrá que dedicar menos horas a aprender las cosas fuera del horario escolar.

Evitar distracciones cuando estudia. No es adecuado realizar actividades que distraigan y dificulten la concentración mientras se estudia como escuchar música, tener la tv encendida, o el móvil encima de la mesa.

Disponer de lugar de estudio cómodo y ordenado donde se sientan seguros. Realizar una lectura previa con subrayado y hacer resúmenes de las lecciones serán herramientas que ayudarán a que todo sea más cómodo.

Tener el horario en un lugar visible que tenga cerca siempre, llevar una agenda al día y adelantar los compromisos de la escuela a la hora del entrenamiento, ayudarán a no dejar nada para después ya que su nivel de energía será mucho menor.

Compatibilizar ambas cosas a un buen nivel no es fácil ya que requiere de esfuerzo, constancia, disciplina y una buena gestión del tiempo. Cada deportista es un mundo y en base a las exigencias de su deporte tendría que adaptar su carrera académica.

La actividad física mejora el funcionamiento cognitivo y muchas de las capacidades que se entrenan en el deporte como la concentración pueden sernos muy útiles para ser constantes y organizados.

Lo importante no es estar todo el día estudiando, sino que el cerebro esté en condiciones óptimas para aprender durante el tiempo dedicado al estudio y que este sea de calidad.

El apoyo de los entrenadores

Tienen un papel fundamental, impulsar la formación deportiva y académica. El entrenador es importante que tenga conocimiento sobre el nivel académico de sus deportistas.

Está comprobado que si valoran y se preocupan por la formación académica de sus jugadores, el rendimiento mejora. Algo tan sencillo como mostrar interés y llevar un seguimiento de las notas escolares puede resultar muy positivo.

Que el entrenador solicite las calificaciones puede resultar un compromiso para el jugador ya que aprende que las dos cosas van de la mano y no son independientes.

Las evolución académica de los deportistas debería de ser lo primero, consiguiendo así que los niños no tengan que dejar sus entrenamientos en temporadas de exámenes.

El papel de la familia

Ellos son el núcleo de unión, gracias a ellos van de un lado a otro e incluso modificando rutinas familiares para cumplir con las exigencias deportivas.

Es importante que en casa nos interesemos de la misma manera con los temas del colegio que con el deporte, transmitiendo así un equilibrio sin preferencias, haciéndoles cuidar sus obligaciones por igual.

De aquí que sientan la importancia que le damos como adultos a que lo puedan compaginar y la ayuda que les hemos de dar desde pequeños para que así lo puedan hacer.

Ayudarles a que se organicen el tiempo y que poco a poco vayan siendo ellos los que vayan tomando el control de su planificación.

Para que todo esto sea posible es fundamental utilizar el refuerzo y alabar el esfuerzo que realizan para que esto sea posible y también sus progresos.

Interesarse por los estudios y preguntar, ver si realizan las tareas pero sin hacerlo algo propio. Es su responsabilidad.

Algo que considero fundamental es controlar las exigencias, no pedirles más de lo que pueden hacer. Llevar al máximo nivel las dos tareas es complicado, en ocasiones eso les lleva a frustrarse y a terminar abandonando alguna de las dos. Dar espacio, encontrar un camino favorable, ajustar los ritmos, valorar el momento, son puntos clave para que todo esto tenga sentido.

Por supuesto que castigar quitando el deporte no es una solución, es una pata de la mesa, si la quitamos, se cae. Hay que trabajar para prevenir y luego no tener que quitar lo que duele. Queremos enseñarles, no hacerles daño.

Por último tener en cuenta el momento deportivo en el que cada niño se encuentra. Es posible que sea ese su momento, no valga un «después», y que se tenga que saber aprovechar. La clave es persistir y conseguirlo. Por ello la comprensión, la escucha y el apoyo de la familia marcarán diferencias significativas.

En resumen, es misión posible. Grandes deportistas de nuestro país han sido capaces de entrenar a un muy alto nivel y a la vez mantener un ritmo de estudios que les ha permitido terminar carreras y continuar con todo, con calma, pero haciéndolo posible y sobre todo, creando un futuro profesional prometedor, sólido y estable.

Acompañar, apoyar y ayudar a que sus sueños se hagan realidad. No hay mejor manera de crecer, que soñar.

Feliz año a todos los que me seguís, y espero de corazón que el 2021 se llene de ilusiones y oportunidades para todos, sin olvidar lo más importante, la salud.

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