Cambiar de equipo, ya sea al inicio o a mitad de temporada, representa uno de los retos más importantes y a la vez más repetidos para cualquier deportista que busque rendir y disfrutar con su deporte. Como todo, la adaptación a un nuevo entorno es un proceso que debemos poder construir como personas, para poder alcanzar el máximo rendimiento conservando su bienestar mental.
A continuación, expondremos dos aspectos psicológicos fundamentales para que esta transición sea exitosa y te sientas integrado lo antes posible.
1. Comprender tu nuevo contexto
Para que la adaptación sea adecuada es importante poder conocer y comprender qué tle está pasando al deportista dentro de su contexto deportivo y personal. Cada deportista tiene circunstancias particulares que deben tenerse en cuenta para entender sus necesidades psicológicas.
- Factores personales: Aspectos como la edad, el ambiente familiar, la situación laboral o contractual y la logística diaria (distancia a las instalaciones, tiempo de desplazamiento) influyen directamente en el bienestar.
- Entorno social: El deporte base e iniciación, por ejemplo, fomenta que los jóvenes socialicen y aprendan nuevas habilidades en un entorno global.
2. Gestión del estrés y la incertidumbre
La llegada a un grupo nuevo es un escenario complejo y a menudo desconocido, lo que genera incertidumbre sobre cómo será el rendimiento del deportista, los resultados y el encaje personal de él o ella en el grupo.
Evaluación social: Es normal tener nervios y sentirse como evaluado socialmente por nuevos entrenadores, compañeros, y de la afición si hablamos de alto rendimiento.
Pero un nivel excesivo de estrés o percepción de una falta de recursos para combatirlo puede perjudicar al individuo y tener como consecuencias que el deportista se sienta insatisfecho y que además haya una disminución del rendimiento por miedo a fallar, por estar más pendiente de lo que dirán.. entre otras variables.
Claves para la integración: Cohesión y Motivación
La cohesión del equipo es una de las variables psicológicas más relevantes para poder tener un buen rendimiento. Para fomentarla, debemos prestar atención a dos tipos de motivación que pueden tener los deportistas que integran el grupo:
- Motivación cotidiana: Es la satisfacción inmediata por el simple hecho de practicar el deporte y disfrutar del ambiente del equipo y el refuerzo social. Esta a corto plazo según el contexto que nos encontremos al llegar puede ser más alta o más baja. Entonces deberemos tener en cuenta, como este nuevo grupo esta influyendo al deportista.
- Motivación básica: Enfocada en los logros deportivos y el rendimiento personal a largo plazo. Esta va ligad al grupo pero podríamos trabajarla ya desde la parte personal del deportista para que le ayude desde un principio a poder sentir que rinde y así aumentar su confianza para que así la motivación cotidiana puede también mejorar.
Aunque puede ser interesante que tenga un motivación básica fuerte al inicio es importante mantener un equilibrio entre ambas ayuda para quela adaptación sea más estable y satisfactoria.
Estrategias para el día a día
Para sentirte más a gusto y potenciar el rendimiento en esta nueva etapa, podemos tener en cuenta varias herramientas como:
Autodiálogo: Presta atención a tu conversación interna. Sustituye pensamientos que restan por palabras de ánimo y equilibrio que te ayuden a estar en el presente.
Nivel de activación: Utiliza la respiración para regular tu cuerpo según la situación. Si necesitas relajarte ante la presión de los primeros entrenamientos, expira el doble de tiempo que inspiras.
Hábitos y Valores: Apóyate en valores como el compañerismo, el compromiso y el esfuerzo. El deporte debe ser un medio para adquirir hábitos saludables y fortalecerse mentalmente.


