En el deporte de competición, la incertidumbre es la única constante. Puedes haber entrenado meses, cuidar tu alimentación y tener una rutina previa impecable , pero existe un escenario complejo que siempre es nuevo: la competición. ¿Qué ocurre cuando el rival te sorprende, cometes un error grave o el estrés empieza a nublar tu juicio?
Muchos deportistas cometen el error de pensar que «aguantar» es la solución, pero no tienen nada planeado para cuando las cosas se tuercen. Y sin una estructura mental, el exceso de estrés por no saber qué hacer, cómo actuar, reduce tu foco de atención y te lleva a centrarte en estímulos de poco valor para poder dar el máximo. Es en estos momentos complicados, donde el rendimiento puede caer en picado.
Para no bloquearte, por tanto debes tener un plan diseñado, si es por escrito mucho mejor de lo que vas a hacer en caso de “emergencia”
Por esto te dejo unos puntos para darte ideas de como podría ser.
Saber donde estas
Lo primero es saber en qué punto estás de activación, nervios. Imagina una escala del 0 al 10. Si tu activación sube de un 8 debido a la frustración, tu capacidad de tomar decisiones complejas desaparece.
La clave: Aprende a medir tu nivel de activación tanto en entrenos como en competición para detectar cuándo estás saliendo de tu «zona óptima».
Tu herramienta de emergencia: Las autoinstrucciones
Cuando las cosas van mal, nuestra conversación interna suele volverse negativa, lo que destruye nuestra autoconfianza haciendo que nos desanimemos, nos descentremos de aquello que queremos lograr
La solución: Sustituye esos pensamientos que te restan por palabras que te ayuden a estar en el presente. No busques frases mágicas, busca instrucciones que te devuelvan y te orienten al control de la tarea o acciones que tienes que hacer
Si sientes que el plan se desmorona y tu cuerpo reacciona con demasiada tensión muscular, usa la respiración como un mando a distancia.
La importancia de respirar
Para calmar el caos: Expira el doble de tiempo que inspiras (ej. inspira en 2 segundos, exhala en 4). Esto cambia la reacción de tu organismo y te permite procesar mejor la información del entorno.
Conclusión: Entrena para lo inesperado
Tener un plan de contingencia no es ser pesimista, es ser un deportista de alto rendimiento. El objetivo de la psicología deportiva es que logres tu máximo rendimiento con bienestar mental. Si solo entrenas para cuando todo va bien, estás dejando tu éxito al azar.
¿Sientes que te bloqueas cuando las cosas no salen como esperabas? El entrenamiento mental es el pilar que sostiene tu técnica cuando la presión aumenta. Si quieres dejar de dar «palos de ciego» es muy importante que diseñes un plan de trabajo personalizado para tu contexto específico.


